La vida de Nelson "Nelly" Rowe da un giro inesperado cuando es arrestado bajo la sospecha de haber secuestrado a su hija de trece años, Jody, a quien no ha visto en diez años. Después de convencer a la policía de su inocencia y frustrado con la forma en que avanza el caso, decide tomar el asunto en sus propias manos y buscar a Jody él mismo.