Seis meses después de decidir recuperarse y dejar las bebidas, Bridget es testigo de un asesinato. Al darse cuenta de que su vida está en peligro y no confiar en que el FBI la proteja, corre hacia su rica hermana gemela, Siobhan, en Nueva York. Las cosas comienzan bien, con las dos reparando una relación fracturada, cuando de repente Siobhan desaparece. Bridget asume la identidad de su hermana, pero pronto descubre que la vida de Siobhan no es tan perfecta como parece y que no está más a salvo que antes.