Diez años después de la desaparición de Precrime, la resolución de crímenes es diferente y la justicia se apoya más en tecnología sofisticada y confiable que en los instintos de los precogs, individuos capaces de ver el futuro. En Washington D.C., un hombre atormentado por el futuro y una policía atormentada por su pasado compiten para detener los peores crímenes del año 2065 antes de que sucedan.