A los ocho años, Lucy tiene su propia visión de la vida: ¿por qué cansarse haciendo algo, cuando puedes encontrar una manera más perezosa? Lucy redobla su energía para encontrar soluciones originales y divertidas: desde la habitación que se ordena sola, hasta el baile para plantar fresas, ¡demuestra que tiene más de un truco bajo la manga!