Morimura Aiko es una estudiante de secundaria que es baja para su edad. Su padre se fue en un yate hace diez años y su paradero sigue siendo un misterio. Su madre, diseñadora de sombreros, se fue a París, dejando a Aiko al cuidado de su tío, el Sr. Fujinami. Aiko tenía un perro mascota, Papi, pero murió en un accidente automovilístico. Al mismo tiempo, otro perro, Spank, aparece ante ella. Después de haber pasado por tantos eventos desafortunados en su vida, la presencia de Spank comienza a iluminar la vida de Aiko y a dibujar una sonrisa en su rostro.