La muerte de Enrique VIII provoca que su hijo de 9 años, Eduardo, ascienda al trono y desencadene una peligrosa lucha por el poder. Isabel, Eduardo y sus hermanas María se encuentran como piezas en un juego entre las grandes familias de Inglaterra y las potencias europeas que compiten por el control del país. Aunque Isabel cree que es lo suficientemente madura para manejar la situación, necesita aprender rápidamente las reglas para poder sobrevivir.