Cuando Kirisawa Shogo era estudiante de secundaria, fue un brillante boxeador amateur. Ganó 4 torneos de boxeo y parecía tener un futuro brillante en el deporte. Durante sus años universitarios, dejó el boxeo. La vida continuó para Kirisawa Shogo. Pero, tras la muerte de su amada esposa, su vida se ha convertido en un completo desastre. No tiene esperanza ni deseo de vivir. Solo pasa sus días trabajando en empleos de medio tiempo para ganarse la vida. Un día, su amigo le pide que entrene al equipo de boxeo en la escuela secundaria a la que asistieron. Kirisawa Shogo acepta el puesto de entrenador. Al estar cerca de los jóvenes boxeadores, que trabajan extremadamente duro, Kirisawa Shogo comienza a sentirse vivo una vez más.