La Transformación de Género de Attack on Titan: Dos Historias Diferentes en Cuatro Temporadas
Screen Rant
Attack on Titan no intenta ser demasiado impactante en sus primeras narrativas. La serie se destaca como una historia post-apocalíptica llena de visuales impresionantes que narra la lucha por la supervivencia de los últimos vestigios de la humanidad contra gigantescos seres. Los Titanes son representados como entidades insensibles que no consumen a los humanos por hambre, sino que disfrutan del sufrimiento humano.
El entorno principal de la serie se presenta de manera similar a películas donde las comunidades construyen muros a su alrededor para protegerse de amenazas externas, como en World War Z. Al igual que los Kaiju y otros monstruos gigantes, los Titanes Colosales y Acorazados superan la defensa de la humanidad, manteniéndola en alerta. Eren Yeager aparece como un típico personaje de "clase baja" que presencia la muerte de su madre a manos de los Titanes. Su único objetivo es ascender en rango para volverse más fuerte y vengarse de las criaturas.
Sin embargo, estos desarrollos post-apocalípticos surgen solo como una cubierta para una historia mucho más política y reflexiva. En la segunda temporada, Attack on Titan comienza a revelar lentamente la verdad detrás de su narrativa post-apocalíptica. Realiza un gran cambio de género al descubrir que los Titanes duermen dentro de las piedras de Wall Sina y que esto está relacionado con un encubrimiento aprobado por el estado. La guerra entre buenos y malos se complica con la aparición de una conspiración institucional.
La segunda temporada de la serie genera una sensación de paranoia al mostrar que el "Beast Titan" puede transformar a los habitantes de la aldea Ragako en monstruos. Esta situación sienta las bases para una de las traiciones más devastadoras en la historia del anime. A medida que avanza la temporada, los Titanes dejan de ser meras entidades insensibles que actúan por instinto y se convierten en herramientas políticas armadas para mantener su poder y declarar la guerra. Esta sutil transformación recontextualiza completamente el conflicto central de la serie. En la tercera temporada, Attack on Titan se enfoca casi por completo en una intrigante historia de conspiración gubernamental y golpe militar, abandonando sus elementos post-apocalípticos.